Entramos en la recta final del año. 2025 se nos va y con él, la tradición de cada desenlace anual: los estrenos de diciembre y enero que quedaron pendientes por su paso en Festivales. Algunos en salas de cine y otros directamente en plataformas digitales, se acumulan en el último mes y para algunos, es un desafío ponerse como meta mirarlas antes de que llegue el 31 de diciembre: yo soy uno de ellos. Hay muchas películas que aún no pude ver y me encantarían como “Die my Love” o “Sentimental Value”, que por una cuestión u otra no logré verlas; pero había una que le tenía especial ganas por el amor-odio que tengo con su director (bueno, no es ni amor ni odio, pero es la palabra que tengo para describir mi sensación para con él, y es que Yorgos Lanthimos tiene trabajos fascinantes como también fiascos importantes (al menos, para mí) y “Bugonia” era una especial incógnita para mi 2025. Me adelanto a la conclusión final: me encantó. Y al nivel de replantear si esta cinta no es la mejor o, al menos, top tres de toda su filmografía. Y además, probablemente tenga la mejor interpretación de la carrera de Emma Stone; ambas incógnitas o planteamientos compiten directamente con “Poor Things” de 2023. ¿Será que esta historia es realmente increíble y ejecutada de forma estupenda o sólo que al no esperar tanto me sorprendí muchísimo? Tratemos de responder esta pregunta juntos en el artículo.

Desde el nombre y desde su pequeño prólogo narrado con la voz en off de Jesse Plemons, protagonista de la película, tenemos en claro el camino que tomará la historia. Primero: “Bugonia” se refiere a un antiguo mito mediterráneo sobre la generación espontánea de vida, específicamente sobre las abejas que aparecían en los cuerpos muertos de los bueyes. Se atribuían explicaciones míticas a la aparición de la “nada” de panales o enjambres; y me atrevo a decir que todos pensamos lo mismo (o al menos, la gran mayoría) y pudimos investigar en una pequeña búsqueda qué significaba esta palabra. De entrada, ya relacionamos la cinta a lo fantástico, la vida y la muerte y se confirma con el prólogo que mencioné anteriormente, cuando Teddy (Jesse Plemnos) se refiere al comienzo de las cosas y que todo arranca con algo magnífico como una flor y luego una abeja que poliniza todo, y cómo el tercio de lo que consumimos es gracias a ellas. Lanthimos, con la genialidad que lo caracteriza, nos muestra sus intenciones con Teddy y su primo Don mientras relatan las importancias de las abejas (ya que son apicultores) y cómo ellas están muriendo a causa de los desastres que las empresas están haciendo con el medio ambiente. En menos de 5 minutos, el film ya entrelazó el concepto, con la naturaleza y directamente fue al alma de la historia: los pesticidas están destruyendo el hábitat de las abejas y, en consecuencia, a los humanos. Pero aún hay más: Teddy intenta convencer a Don de que todo está planeado por los dueños del mundo (el capitalismo), diciendo que ellos tienen el control y no ellos y que “deben detenerlos”. 

Pero, ¿quién es el “enemigo” de esta historia?. Si nos ponemos en el punto de vista de estos dos muchachos, está claro: los empresarios. Específicamente una empresa farmacéutica liderada por su CEO Michelle Fuller (Emma Stone en un papel impresionante que tendrá su apartado más adelante). Ambos deciden secuestrarla convencidos de que esta mujer es de la galaxia Andrómeda y tras lograr su cometido, comienzan a hacerles pruebas. Entre ellas, una “terapia” de electrochoques con la canción “Basket Case” de Green Day sonando de fondo, en la que Michelle aguanta más que cualquiera y la decisión es fácil de tomar: ella es la líder de estos seres extraterrestres, por lo que empiezan a venerarla y a partir de este punto, “Bugonia” comienza a escalar en niveles increíbles, donde tanto el director como los actores nos dan absolutamente todo. Al mismo tiempo que todo lo extraordinario sucede, también se nos empieza a contar con pequeños momentos los verdaderos traumas de Teddy y cómo el detrás de todos sus problemas es la enfermedad de su madre a raíz de un medicamento que, casualmente, fue dado por parte de esta empresa farmacéutica. La tensión comienza a escalar en un ritmo desenfrenado y nos posicionamos más en una película de terror, con escenas de acción, muertes y hasta ciencia ficción. Lanthimos nos entrega, quizás, su mejor cinta o de las más destacadas por el ritmo infernal en este remake de la película surcoreana “Save the Green Planet!” de 2003, pero adaptada a los tiempos que corren. Su impronta está en los movimientos de cámara y cómo la utiliza, creando esa tensión directamente desde este punto, utilizando sus característicos lentes ultra angulares y también los planos cerrados para meternos directamente en las escenas. Pero no todo es gracias a él: por un lado, Robbie Ryan, DOP de “Bugonia” y también de “Poor Things”, “Kind of Kindness” o “La Favorita”, entre otras, vuelve a colaborar con el griego y es gracias a él que, combinado con el montaje de Yorgos Mavropsaridis y la música de Jerskin Fendrix, nos dan una atmósfera espectacular. Por supuesto y como lo mencioné anteriormente, el apartado también es para los grandísimos actores: Jesse Plemons está alucinante como un hombre repleto de problemas y traumas sin resolver, pero es Emma Stone quien se roba absolutamente el film. Desde el vamos, verla realmente rapada es un acto impactante, pero entre las luces y su rostro que no parece de este planeta, le dan ese tono surrealista a “Bugonia”, y su actuación nos permite dudar constantemente de si es solo un chiste de mal gusto o verdaderamente estamos a un ser de otra galaxia. Solo una actriz tan experimentada del calibre de Stone puede lograr que, como espectadores, dudemos todo el tiempo de la verdadera naturaleza de una persona con solo su interpretación. 

Emma Stone merece todo

De más está decir que adoré el concepto general de esta cinta, donde se retratan temas como el capitalismo abusivo, las conspiraciones absurdas, el trabajo de la clase media y el intento torpe de los más ricos en querer pertenecer (o hacernos creer eso), a nuestra misma sociedad. Es una crítica ácida a nuestra modernidad hecha sátira con tintes de comedia y terror, por lo que para mí, es la mejor producción del director griego, o al menos, la que más disfruté luego del fiasco que fue “Kind of Kindness”.