Siempre existe un desafío enorme cuando se encara una película que se asemeja a una obra de teatro (en este caso, basada en una). Las dimensiones, las actuaciones, la duración, lo que se dice y lo que no; son muchos elementos que pueden hacer una grandísima historia o dinamitarla, destruyendo todo a su paso. Creo que en un film de estas proporciones, si alguno de estos puntos falla, funciona como un eslabón de una cadena que se rompe: grandes nombres de cintas en una sola locación son "12 Angry Men", "Locke". "Rope" o "Persona", por solo nombrar alguno de los nombres más reconocidos en esta lista. Por supuesto, estamos hablando de maestros de la cinematografía como lo fueron Lumet, Hitchcock o Bergman y no exagero que, puntualmente a esta lista, habría que agregar "The Invite" de Olivia Wilde, una cinta que sabe cómo manejar los tiempos y las emociones con una maestría absoluta, tanto en diálogos punzantes como en la narrativa del departamento mismo donde transcurre la historia. Capas de humor, incomodidad y dramatismo envuelven una de las mejores películas de este año y sin lugar a dudas, la mejor de Wilde (tanto en dirección como actuación).

¿DE QUÉ VA?
"The Invite" abre con un pequeño prólogo musical, donde escuchamos la reconocible voz y risa de Seth Rogen junto con Olivia Wilde. Ambos la están pasando bien y se entiende que él le está enseñando a tocar en el piano (I'm) Confessin' (that I Love You), una canción estándar del jazz, parecida a la versión de Telonius Monk. La película abre con sus créditos con esto de fondo para cortar e ir a la actualidad: Joe (Rogen) vuelve de su trabajo dando clases de música, con una cara de pocos amigos apretado en un tren para llegar a su casa donde vive junto con su esposa Angela (Wilde) y en pocos minutos se nos da a conocer que su hija no está en su casa. Apenas llegado también nos damos cuenta que es un matrimonio desgastado, que camina sobre hielo; apenas se toleran y cualquier cosa es un motivo para que una bomba detone. Entre discusiones, ella le "recuerda" que esa misma noche vendrán de visita sus vecinos a los que Angela admira pero Joe, por alguna razón, los detesta pero ya es muy tarde para cancelar la cena.
Tras unos minutos, los invitados entran en escena: Piña (Penélope Cruz) y Hawk (Edward Norton), una pareja que lleva casi un año saliendo. Ella es terapeuta y él un bombero retirado; ella había roto una relación hace un tiempo y él confiesa ser viudo. Entre ambas parejas vemos un abismo de pasión; por un lado, la típica pareja casada y aburrida que dejó de tener sexo hace tiempo, peleándose por poco y olvidando casi lo que los unió, mientras que en la otra vereda tenemos a dos personas que molestan a sus vecinos por los orgasmos a los gritos que Piña tiene. Por supuesto, este contraste trae consigo momentos de mucha risa y momentos tensos, donde cada uno comienza a demostrar su verdadero ser, donde los "trapitos salen a la luz" y promete desencadenar una ruptura o la sanación eterna.
Y en determinado punto de la puesta en escena, Piña y Hawk revelan que en realidad hacen fiestas sexuales con hasta 6 personas, admitiendo que jamás en la vida habían sido tan felices y le proponen a los rígidos Joe y Angela unirse esa misma noche, propuesta que aceptan con entusiasmo pero con muchísimo vértigo. A partir de esto, todo empieza a irse por las ramas y todo terminará cómo empezó: con Joe y Angela tocando (I'm) Confessin' (that I Love You). ¿Una pareja que se salvó o que se dice adiós?
¿POR QUÉ FUNCIONA TAN BIEN?
"The Invite" es el tercer largometraje de la estadounidense Olivia Wilde, que viene demostrando un talento notable para la dirección tras la aceptable "Don’t Worry Darling" y la graciosísima "Booksmart", mostrando detalles destacados que ahora en su nueva cinta los explota increíblemente. Wilde toma decisiones de encuadres espectaculares, jugando constantemente con la narrativa de la propia casa, haciéndola un personaje más que dialoga con el resto; vemos en varias ocasiones encuadres naturales marcados por ventanas o marcos y la gran presencia de espejos que, por un lado (y lo obvio), te da un margen de poder mostrar dos o más personas sin problemas en un espacio reducido pero que también podemos ver como un símbolo de introspección, de reflexión y distorsión. De hecho, Angela admite que casi ni se ve al espejo y no ve una mujer sexi, lo que habla muchísimo de cada uno de los habitantes de este departamento. Que además, está cargado con un simbolismo que para la pareja significan cosas diferentes: para Joe es el recuerdo constante de que es un fracasado y que para tener esa casa tuvo que heredarla de sus propios padres, algo que lo avergüenza constantemente; para Angela no, y le reafirma a su esposo que cientos de personas matarían por la vida que él tiene.
Y si seguimos hablando de por qué funciona tan bien esta película y justo mencionamos a los protagonistas, es en gran parte a la hilarante actuación de Wilde y Rogen, una pareja que no sabía que necesitábamos hasta verlos acá: ambos comparten una química natural basada en la comedia pero que pueden pasar al drama, al llanto o la tristeza sin ningún tipo de escozor, y esto se complementa con dos gigantes como Penélope Cruz y Edward Norton. El casting para "The Invite" es un acierto enorme y se nota en cada pasaje. Por otra parte, el montaje es crucial y estuvo a cargo de nada más y nada menos que Yorgos Mavropsaridis, conocido por trabajar en la mayoría de las películas de Yorgos Lanthimos, un certificado de que estamos ante una grandísima obra. ¿Queremos más motivos? Seguimos nombrando: la fotografía es notable y me hizo acordar instantáneamente a uno de los grandes éxitos del año pasado: "The Studio". Y sí, porque Adam Newport-Berra fue el DOP de este film, alguien que sus credenciales hablan por sí mismas: "The Bear", "Splitsville", la mencionada "The Studio" y hasta colaboraciones con Kendrick Lamar. A este dream team se le suma Devonté Hynes, alguien al que no lo tenía de ningún lado pero que sin dudas habrá que ponerle el ojo, ya que la música repleta de instrumentos de cuerda reforzaban cada sentimiento en cada escena.
¿Puntos flojos? No encontré ninguno. Al top de lo mejor de 2026 y, sin dudas, de las películas que suceden en una sola locación. Maestría de Olivia Wilde.

NARRATIVA CIRCULAR
Una última apreciación es el cómo arranca y cómo termina "The Invite": anteriormente mencioné que lo hace con (I'm) Confessin' (that I Love You), con sus protagonistas riéndose y aprendiendo a tocarla. Y así también termina, con Joe volviendo a una pasión que había abandonado hace años y con Angela acompañándola una vez más. Esta canción significa mucho por su simpleza, ya que es la "base" para aprender a interpretar en el piano y no puedo evitar compararlo con su relación (o con todas las relaciones en general), donde hay que seguir aprendiendo y siempre encontraremos un error pero no por eso se abandona. La práctica hace el maestro y el amor se tiene que practicar día a día, con paciencia porque, por más fácil que parezca, puede cansarte pero siempre hay que volver a esas bases para disfrutar lo que alguna vez supimos valorar.