Escribir sobre el segundo largometraje de Simón Mesa Soto será una tarea difícil y tediosa; no porque la película presente alguna dificultad sino que, por el contrario, es una maravilla absoluta y nada de lo que pudiese pasar a un texto le haría honores a El Poeta. Hay tantos puntos que tocar y tanto de lo que quisiera que hablemos acá que requeriría un debate presencial pero tocará conformarse con las palabras tal como su protagonista.

"... más no pierdan su fe
en este poeta triste
que está intentando escribir
un poema feliz"

Así termina el film, con el nuevo poema del poeta triste, frustrado, traumado, solitario. Mejor dicho, el cliché de todos los artistas perturbados que coinciden que desde la infelicidad surgen mejores cosas. Y de hecho, varios son nombrados constantemente en la película: Alejandra Pizarnik, Pablo Neruda o José Asunción Silva. Este último, el ídolo de Oscar Restrepo, nuestro protagonista de "Un Poeta"; él ve en Silva un ejemplo a seguir, tanto en su trabajo como en su depresión y, por supuesto, el romantizado suicidio de los poetas. Para Oscar, esta salida es fácil y ve en el legendario escritor colombiano un espejo; pero, ¿cuáles son los problemas tan graves que tiene nuestro querido protagonista? Aparentemente, ninguno: sí, no tiene un peso, sigue viviendo con su madre enferma, le saca plata y su auto, su hija le tiene lástima y persigue constantemente la sombra de lo que fue alguna vez (profesor de una Universidad y escritor de dos libros), pero en algún punto, perdió el rumbo. ¿Son suficientes motivos para querer quitarse la vida?

Para él, en algún punto, sí. Hasta que su realidad cambia por completo cuando conoce a Yurlady, una pequeña adolescente que conoce en el colegio donde él, sin alternativa, comenzó a dar clases. Encuentra en ella una mente brillante, una poeta lúcida y espectacular, una luz que él perdió hace muchísimo tiempo y se interesa en ella para poder ayudarla. Con Yurlady también viene la realidad de no solo Colombia, sino también de muchas regiones de Latinoamérica. Ella vive en una pequeña casa con sus hermanos, sus sobrinos, sus tíos y su abuela, y su realidad es completamente peor en cuanto a la que Oscar cree como un fracaso. Pero lo interesante es que esta pequeña no escribe sobre cosas tristes y melancólicas (cuando bien podría hacerlo), sino que habla sobre las cosas que le gustan, sobre lo que siente y lo que ve, con una claridad increíble. Ambos encuentran en el otro una luz de esperanza; uno para salir del pozo depresivo y otra para ver una realidad diferente.

Oscar (Ubeimar Rios) y su hija Daniela (Alisson Correa)

GENTRIFICACIÓN CULTURAL

"... tus poemas son bellísimos pero, ¿sabes una cosa?
No hay ninguno contundente"

Acá me detengo para hablar de uno de los puntos que más me interesó de "Un Poeta" y es sobre la mentira de los artistas y qué nos quieren vender. Efraín es el "existoso" del grupo de poetas al que pertenece Oscar, grupo que puede darle a Yurlady una oportunidad en un festival de poesía. Efraín constantemente rebaja a nuestro protagonista, lo trata de mal escritor, de perezoso y lo pasa por arriba, aún cuando él no fue quien encontró el talento de la joven promesa. Este mezquino artista no solo pretende ser un erudito sino que le dice a ella que para convencer al jurado y al público, tiene que escribir sobre "cosas más serias" como su color de piel, su falta de oportunidades o el peligro del barrio donde vive. Yurlady jamás se planteó algo semejante y de hecho, para ella su vida es bonita y tranquila; su sueño es ser madre, ayudar a su propia mamá y trabajar. Jamás había pensado de esa manera y dudosamente lo haga.

Acá entramos en un tema que a mi me interesa en los últimos años y me genera un poco de escozor hablar de él: noto desde hace un tiempo y específicamente desde que vivo en la capital bonaerense que se puso de moda la clase baja, lo popular. Lo digo porque vengo de ahí; toda una vida viviendo en el conurbano, las afueras de la ciudad, y estando en contacto con personas que utilizaban palabras, que tenían ciertos hábitos o se vestían de una manera particular que, para muchísimas personas, era vulgar, hoy lo encuentran algo cool. La explosión de la cultura del fútbol, de las palabras barriales o de diferentes prendas hoy son utilizadas por clases más acomodadas. Las marcas y empresas han puesto el ojo en la clase popular y parece que hoy es de lo más normal.

Efraín es solo un pequeño ejemplo de la mentira del artista y de lo que hoy se conoce como "apropiación cultural clasista", es decir, tomar cosas como la pobreza o la falta de oportunidades para que la Embajadora de Países Bajos se conmueva y ponga el dinero en este concurso de poesía. No por nada aparece un personaje completamente desapercibido pero que podemos tomar como cualquier artista "callejero" de la actualidad: hablando en la televisión en un programa de mala monta junto a Oscar y luego vuelve a aparecer en escena en la casa de Yurlady cuando toda su familia lo está viendo. Efraín no es más que un cocainómano que aprovecha cada oportunidad que se le presenta, poniendo la cara y vendiendo algo que ni él puede creerse.

UN POETA ES THE HUNT PERO CON COMEDIA

Técnicamente, el film de Simón Mesa Soto es brillante por dónde se lo mire. Si ya lo estamos mencionando a él, cabe destacar que su dirección y guion son alucinantes, sabiendo cómo transmitir cada sensación con movimientos de cámara y encuadres diferentes. Por supuesto, hay algo acá que funciona muy bien y es cómo la película fue dividida en 3 actos, además con un prólogo espectacular. Conocemos a fondo a Oscar Restrepo, un brillante personaje encarnado por Ubeimar Rios, un desconocido actor (no hizo ningún otro trabajo además de este como casi todo el elenco). Y esto fue una decisión más del propio director y el equipo de casting, quienes decidieron que Oscar tenía que aparecer solo y vaya si lo hizo; vemos en Ubeimar una persona tierna, entrañable, cariñosa y le tenemos muchísima empatía. Esto es trasladado directamente su personaje y es uno de los grandes aciertos del film. Además, la película tiene un montaje estupendo y frenético, con ritmos pausados cuando lo requiere y acelerados cuando lo pide la historia. Y encima, todo fue filmado en fílmico, por lo que la textura ayuda a darle ese aire de nostalgia y estancamiento pero sobre todo, ese cariño que le tenemos a todos los personajes.

Y existe una comparación un tanto absurda pero que en parte es verdad: "Un Poeta" es "The Hunt" de Vinteberg pero hecha tragicomedia. Se refiere directamente al segundo acto de la película cuando todo se sale de control y entre pito y flauta, terminan acusando a Oscar Restrepo de abusador y alcohólico y deberá demostrar que es toda una mentira. Pero a él no le importa que lo denuncien y acá encontramos el verdadero motor de la película: solo quiere el amor de su hija, la persona por la cuál él daría todo. Es a su pequeña Daniela quien le dedicó sus primeras poesías cuando ella ni había nacido y es por ella que él intenta seguir adelante (o al menos, intenta convencerse de ello). Y es ella quien le dice la verdad en la cara "vos no te esforzaste lo suficiente", regalándonos uno de los finales más hermosos y emotivos que jamás he visto.

"Heme aquí.
Un hombre.
Anticuado dinosaurio.
Portador de agravios.
Merecedor de condenas.
Frágil soñador.
Más no pierdan su fe
en este poeta triste
que está intentando escribir
un poema feliz"