Una de las grandes preguntas que me hago en mis crisis futuristas es: ¿cuál será la película que trascienda épocas y dentro de muchos años podré decir que fui al estreno?. Digo, ¿cuál sería el clásico instantáneo de nuestra época?. Las personas que vieron Taxi Driver en su estreno, ¿se dieron cuenta que estaban viendo historia pura?. Esta última no tengo tantas respuestas, pero sí para las primeras dos: “One Battle After Another” de Paul Thomas Anderson es, para mí, un film que llegó para hacer historia; será una de esas cintas que hablaremos durante mucho tiempo y recomendaremos. Y más teniendo en cuenta que PTA tiene 10 películas que van desde excelente a obra maestra, este último estreno entra, para mí, cómodamente en el top 3 (si tendríamos que hacer un ranking de su filmografía). Y, tranquilamente, podría ser la obra maestra definitiva del director estadounidense. Pero, ¿qué hace que esta película tan maravillosa?.

Paul Thomas Anderson escribe y dirige todas sus películas pero esta es el segundo guión que adapta de un libro de Thomas Pynchon (el primero fue para “Inherent Vice” en 2014). Para su reciente estreno, el director estadounidense se basó en el libro Vineland, publicado en 1990 y ambientada en el año 1984 de Ronald Regan, centrándose en la vida de un exhippie y su hija, también la búsqueda de su madre que desapareció de sus vidas, mientras escapan de un fiscal y represor de los movimientos sociales y culturales de los años 60, a los cuales pertenecían y mediante flashbacks vamos conociendo su historia.Para la película, PTA trabajó durante 20 años para adaptar de forma correcta el libro y lo hizo a los tiempos que corren, donde el movimiento hippie es reemplazado por un grupo llamado “French 75”, quienes se dedican a la violencia revolucionaria en contra del fascismo que azota Estados Unidos (en la ficción y en la realidad) y en este mismo grupo conocemos la historia de amor entre Bob Fergusson (Leonardo Di Caprio) y Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor). A diferencia del libro, esto no se muestra como recuerdos, pero sí en tiempo real. Entre atracos, secuestros y liberación de inmigrantes, nuestros protagonistas tienen una hija llamada Willa; y como sucede en el libro, la madre elige sus ideales y lucha por sobre su familia, mientras que el padre queda a cargo de la pequeña. Mientras tanto, se nos introduce al antagonista de esta historia, el coronel Steven Lockjaw (un impresionante Sean Penn), un militar que cumple con todos los estereotipos racistas y patriotas estadounidense, quien en secreto espía fogosamente a Perfidia y tienen una noche ¿romántica? juntos. De hecho, cuando todo está por explotar, el militar ayuda a la revolucionaria y la hace ingresar al programa de testigos protegidos, mientras que, por supuesto, le revele el paradero de todos los miembros del grupo.

Pero todo esto sólo sirve como preámbulo para la verdadera historia que se nos viene: 16 años después, seguimos la vida de Bob, ya entrado en la vejez, siendo adicto al alcohol y a las drogas. Mientras tanto, tenemos a una adolescente Willa (interpretada por la gran sorpresa Chase Infiniti en su debut como actriz) y, por supuesto, retomamos la cacería de Steven Lockjaw que, con afán de ingresar en un prestigio grupo privado de blancos conservadores estadounidenses, debe limpiar sí o sí su imagen, por lo que significa una cosa: ¿aquella hija que tuvo Perfidia será suya?, ¿alguien sabrá que el supremacista estuvo con una negra?. Bueno a partir de esta motivación, comenzará una lucha y cacería sin cuartel, mezclando la acción, la comedia y la exageración como armas para contar una historia de 162 minutos, que parecen volar por el nivel de frenesí que maneja el maestro Paul Thomas Anderson, con secuencias con tintes de obra maestra como la persecución final sobre las carreteras del desierto de Estados Unidos. Los movimientos de cámara se funden con la música original del grandioso Jonny Greenwood (guitarrista de Radiohead), recurrente colaborador en casi todas las producciones de PTA, dándonos no sólo un ritmo frenético sino que también hipnótico y tenso. 

Dicho todo esto, en esta siguiente parte me enfocaré en el director, porque parece increíble que de sus 10 largometrajes, no exista un film que sea flojo: van de excelentes a obra maestras (como dije en el inicio), siendo ahora “One Battle After Another” probablemente la mezcla perfecta de todas sus obras anteriores. La versatilidad y facilidad con la que Paul Thomas Anderson se mueve tanto en la dirección como en la escritura es de una persona prodigiosa, porque parece imposible que (y por mencionar solo tres), anteriores cintas hayan sido una comedia romántica como “Licorice Pizza”, un drama de época y obra maestra como “Phantom Thread” y una comedia con aire setentera como “Inherent Vice” (para mí, la más “floja” de él). Pareciera que todos los caminos condujeron a que junte toda esa experiencia y a sus 55 años y tras dos décadas pensando en cómo adaptar “Vineland” (según sus propias palabras, “es demasiado intimidante, mi cerebro no es lo suficientemente grande”), nos entregue su obra maestra definitiva (porque ya cuenta con varias en su haber). Creo también, que el contexto político en el que se estrenó ayuda a darle epicidad a este film, ya que es una sátira ¿exagerada? de la realidad estadounidense (y mundial), donde la ultraderecha sigue ganando terreno con sus exagerados reclamos y odio hacia todo aquel que opine diferente a ellos. Esta película es la más política de PTA y ataca hacia todas las puntas posibles, dejando en ridículo a varios sectores pero, sobre todo, a los conservadores que, por ejemplo, se atajan cuando le preguntan por qué usan remeras tan ajustadas, diciendo que “no son gays” (chistazo dentro de la cinta). 

Antes de finalizar este artículo, es importante aclarar que el elenco lo es todo en esta película: bueno, ¿qué decir de Leonardo DiCaprio?. Es, y lo afirmo sin pudor, el mejor actor de nuestra época y ya una leyenda del séptimo arte. Ha colaborado con los mejores directores de la historia y siempre se adaptó a las necesidades de ellos y sus exigentes guiones; acá no fue la excepción, claramente. No imagino a otro en este papel, dándonos una mezcla de su Rick Dalton de “Once Upon a Time in Hollywood” y la sobriedad reciente de su Ernest Burkhart en la gran “Killers of the Flower Moon". Junto a él tenemos una tierna, simpática Chase Infiniti y con una tremenda actitud pese a ser su debut, generando una gran química padre-hija en pantalla, pero también fuera de ella (en los posteos promocionales de redes sociales podemos ver la gran relación que todos tienen). Para finalizar, nos quedan dos actorazos por destacar: el ya mencionado Sean Penn, que nos regala una de sus mejores actuaciones de su filmografía, y Benicio del Toro como el Sensei Sergio, uno de los personajes más espectaculares de la cinta. Esta conjunción de inolvidables actuaciones junto a varios personajes más, hizo de “One Battle After Another” una salvajada apoteósica. 

Estoy en condiciones de afirmar que estamos ante no sólo la mejor película de 2025 (me falta ver “Sentimental Value” de Joachim Trier), sino ante la obra maestra de Paul Thomas Anderson y, en mi caso, una de las grandes cintas que he visto a lo largo de mi vida.