Junio no es un mes cualquiera: para los grandes fanáticos de la Trilogía Before marca la fecha ficticia que muchos anhelaron alguna vez tener. Un 16 de junio, Jesse y Celine se conocían en un tren, bajarían a pasear todo un día por Viena y crearían una de las historias románticas más hermosas de la historia del cine; muchos años después llegarían dos películas más que completarían una de las trilogías más sólidas que se ha visto en el mundo cinematográfico y no sólo por el género de romance o porque el puntapié inicial haya sido un hecho real que tuvo el director Richard Linklater, sino por la conexión que tuvimos -o tenemos- como espectadores con los personajes y con nuestra propia existencia. Pero dicho todo esto, yo amo hacerme preguntas y lo primero que me surge es: ¿por qué? ¿por qué amamos tanto tres historias que no protagonizamos? ¿qué nos hace conectar tanto con las películas que podemos soñar en tener algo parecido o quizás vernos reflejados en ellas?. Este artículo es para responderme a 20 años del estreno de “Before Sunrise” esta incógnita que a su vez, será muy difícil de responder porque uno de los grandes retos que tengo a nivel escritura es plasmar sentimientos sobre una cinta a las palabras: ¿cómo describir las emociones que uno ve y oye a la lectura?. Lo intentaré y espero que me acompañen en ese camino.

Primero quiero sacarme de encima un detalle que, a mi parecer, no es absolutamente relevante en este asunto pero sí es algo curioso: que Richard Linklater haya pasado una noche en Estados Unidos junto a una mujer al igual que en su obra, me parece totalmente hermoso. Como también me parece totalmente increíble que haya hecho una película basándose en ese encuentro y conexión y que esa mujer nunca haya podido verla porque cuando Linklater intentó encontrarla, se enteró que ella había muerto. Digo que no me parece relevante en cierto punto porque no hay mucho más que agregar pero sí es importante una palabra que utilicé para describir este suceso: conexión. Este sustantivo es vital para comenzar a hablar de toda la trilogía porque es la base de ella. Es la conexión entre humanos mediante charlas, miradas o gestos. Es la conexión entre la ficción y la realidad. Es la base de la que me afirmo para comenzar a contestar mi pregunta inicial: nos sentimos tan identificados con una ficción porque nos sentimos conectados. Porque a pesar de que, probablemente, nunca hayamos vivido algo semejante, hay una magia detrás de todo esto que, probablemente, sí hayamos vivido.

#1 BEFORE SUNRISE

Comencemos claramente con “Before Sunrise”, el preámbulo de este tridente: es el film que ilustra el enamoramiento juvenil o adolescente, ese que te permite hacer las locuras que jamás hubieses imaginado como bajarte de un tren en un país que no conocés y recorrer sus rincones a pie para charlar con esa persona que tanto te gustó. Un detalle no menor que retomaré más adelante es que la conexión se establece en un vagón porque una pareja de cuarenta y tantos años se estaba peleando y los jóvenes Jesse y Celine cruzan miradas como no entendiendo qué sucede y cómo han llegado a ese punto. Ambos comienzan a hablar, se presentan y él la convence a ella de bajarse allí, pasar la noche y al otro día seguir cada uno su viaje. Y así, entre miradas casuales, bailes, besos, caricias y charlas intimistas transcurre esta historia que (y no mientas), todos soñamos alguna vez vivir. Saquemos el tren y saquemos Viena: esta noche es una noche que cualquier otro ser humano podría tener, charlando con una persona que espera con mucha predisposición tus palabras y tus ideales. Esa conexión antes de dar un beso y sentir miles de sensaciones y esa angustia de no querer despegarte nunca más a pesar de que parecía una idea muy romántica dejar todo en una noche. Aquella tan mencionada y recordada jornada fue específicamente un 16 de junio y se suponía que se reencontrarían seis meses después en esa misma estación, ¿pero lo harían?

#2 BEFORE SUNSET

Con este final abierto termina esa primera historia, dejándonos muchas dudas de lo que sucedería, pero con la certeza de que, a veces, esas conexiones son de una vez y listo. Obviamente nuestro “chip” quiere indicar a toda costa que sí se vieron y que estarán juntos toda la vida, pero algo que Linklater entendió muy bien es que esto no era una romance convencional y que tampoco se trataba solamente de eso. Las respuestas a tantas preguntas llegarían exactamente nueve años después con la espléndida “Before Sunset” la que es, para mí, la mejor de todas. Esta vez nos situamos en París en la mítica librería “Shakespeare and Company”: allí tenemos a Jesse, quien ahora es un escritor consagrado y está presentando un libro que escribió inspirado sobre aquella noche que pasó (un poco meta relacionándolo con lo que le sucedió al director); del otro lado emerge desde entre los estantes Celine, mirándolo con un poco de admiración. Las miradas se vuelven a encontrar y a nosotros nos exalta el corazón: ¿no se vieron nunca más? ¿lo mira y está ahí porque están juntos? De nuevo, todas las respuestas están en los 80 minutos de cinta, pura charla otra vez pero en esta ocasión, desde un lado más maduro pero con muchas dudas entre ellos. Él confiesa que sí fue aquel 16 de diciembre de 1995 pero ella no porque había muerto su abuela; él confiesa que su vida hubiese sido muy diferente si se presentaba y ella admite que dejó de creer en el amor desde aquel 16 de junio. Ambos exponen sus mayores miedos y fracasos de manera delicada y temerosa, pero dejando caer una mochila con un peso enorme. También nos enteramos que Jesse está casado y tiene un hijo, pero la conexión con Celine es diferente y terminamos después de una larga caminata por París en el departamento de ella. Un poco más de charla, música de por medio y una de las frases más icónicas de esta trilogía: “cariño, vas a perder ese vuelo”. 

Si la primera era el amor adolescente, “Before Sunset” es la madurez de los 30 y tantos años, cuando las ideas están más consolidadas y no tan romantizadas pero con la certeza de que algo aún puede cambiar, de que algo más hay. Y cabe aclarar desde este punto que si bien desde la primera entrega tanto Ethan Hawke como Julie Delpy participaron activamente en el guión, en esta segunda parte ya formaron parte directamente en la escritura de la parte dos y tres; esa dinámica entre ambos se vio fuera y dentro de la pantalla y es uno de los puntos más altos de estos films ya que por eso mismo nos sentimos tan cercanos, porque son personas reales a pesar de todo, igual que nosotros, con problemas y muchas incertidumbres. De esta forma y con otro final sublime, avanzamos nueve años nuevamente (que igual, Linklater no sabía si habría una tercera entrega, pero gracias a Dios sí existió) y pasamos a la última, “Before Midnight”.

#3 BEFORE MIDNIGHT

Avanzamos en el tiempo, nos encontramos nuevamente con Jesse y Celine entrados en edad, unos 40 y tantos. Sí, están juntos y mantienen sus miradas, sus charlas, sus caricias y ahora comparten la vida con dos hijos (además del que él ya tenía). Pero esta es la película de la no idealización, la del golpe de realidad, la del agotamiento. Y si de conexiones hablamos, este film es la desconexión en vida; es que sí, tanto tiempo juntos hizo que algo no empiece a funcionar entre ellos y por más que lo intenten, algo está trabado. De nuevo tenemos charlas y reflexiones pero esta vez, discuten mucho. Ella le dice que no lo ama más y él le dice que sie piensa que va a estar toda la vida, se equivoca: “Before Midnight” no es el romance clásico, es el romance real. El que te muestra en primer plano una pareja que quizás no funciona pero que intenta seguir adelante pero que contrariamente a los clásicos de amor, probablemente no exista ese “final feliz” cliché, probablemente decidan separarse. Eso lo vamos a ir descubriendo poco a poco junto a ellos en unas charlas íntimas y durísimas pero que te hacen pensar “y bueno, así es la vida”. Es un cierre increíble para una trilogía que plantea la vida misma y trae un detalle que dejé al principio: ¿recuerdan que nombré aquella pareja peleando en el tren que ellos vieron?, esa pareja ahora son ellos mismos, 18 años después. Esa pareja que se veía tan lejos y que en su ideal adolescente creyeron nunca alcanzar, lo hicieron inevitablemente. 

La Trilogía Before es conexión absoluta (en lo bueno y en lo malo), pero sobre todo, es humana. Siempre va a depender del momento de la vida en el que estés o cómo estás plantado respecto a las relaciones. Linklater, Hawke y Delpy han construido juntos una de las sagas más sólidas y cercanas que he visto en mi vida y la atesoraré por siempre.